Semana del 09 al 15 de Noviembre de 2008.
Domingo XXXII del Tiempo Ordinario
"Volverá el Señor para abrir y cerrar la puerta del banquete de bodas"
1.- La Palabra de Dios:
1ª Lectura: Sab 6,13-17: "Encuentran la sabiduría los que la buscan"
Salmo: 63,2.3s.5s.7s.: "Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío"
2ª Lectura: 1Ts 4,12-18: "A los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con Él"
Evangelio: Mt 25,1-13: "Que llega el esposo, salid a recibirlo"
Proclamación del Santo Evangelio según San Mateo +++ (Mt 25,1-13)
Escuchen, pues, lo que pasará entonces en el Reino de los Cielos. Diez jóvenes salieron con sus lámparas para salir al encuentro del novio. Cinco de ellas eran descuidadas y las otras cinco precavidas.
Las descuidadas tomaron sus lámparas como estaban, sin llevar más aceite consigo. Las precavidas, en cambio, junto con las lámparas, llevaron sus botellas de aceite. Como el novio se demoraba en llegar, se adormecieron todas y al fin se quedaron dormidas.
A medianoche se oyó un grito: "¡Viene el novio, salgan a su encuentro!" Todas las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Entonces las descuidadas dijeron a las precavidas: "Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando." Las precavidas dijeron: "No habría bastante para ustedes y para nosotras; vayan mejor a donde lo venden, y compren para ustedes."
Mientras fueron a comprar el aceite llegó el novio; las que estaban listas entraron con él a la fiesta de las bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron las otras jóvenes y llamaron: "Señor, Señor, ábrenos." Pero él respondió: "En verdad se lo digo: no las conozco."
Por tanto, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora.
Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús
2.- Referencias para la mejor comprensión del Evangelio:
El Evangelio de Mateo tiene dos tipos de parábolas: Las que ayudan a percibir el Reino de Dios presente en las actividades de Jesús y las que nos ayudan a prepararnos para la venida futura del Reino. Unas son las que aparecen sobre todo en la primera parte de la vida apostólica de Jesús. Las otras son más frecuentes en la segunda parte, cuando parece evidente que Jesús será perseguido, arrestado y muerto por manos de las autoridades civiles y religiosas. En otras palabras, en las parábolas se mezclan las dos dimensiones del Reino: (1) el Reino ya presente, aquí y ahora, escondido en el cotidiano de nuestra vida y que se descubre y profundiza por parte nuestra; (2) el Reino futuro que todavía debe venir y para el cuál cada uno debe prepararse desde ahora. La tensión entre el ya y el todavía no invade toda la vida cristiana. La Navidad es al mismo tiempo, una celebración del Reino ya presente y un anticipo del Reino que todavía debe venir.
● Analizando la lectura por partes:
Mateo 25, 1-4: La conducta diferente de las doncellas que acompañan al esposo: cinco prudentes y cinco necias
Jesús comienza la parábola con las palabras: " El Reino de los cielos será semejante…" Significa que la parábola de las diez vírgenes se refiere a la venida futura del Reino, para el cual debemos prepararnos desde ahora. Para aclarar esta dimensión del Reino, Jesús recurre a la costumbre bien conocida de invitar a algunas jóvenes para acompañar al esposo a su llegada para la fiesta de la boda. Ellas debían acompañar al esposo con las lámparas encendidas. Pero las lámparas eran pequeñas y el aceite que contenían bastaban sólo para un tiempo determinado. Por esto era prudente que cada una llevase consigo un poco de aceite de reserva. Porque el recorrido con el esposo podía durar más del tiempo limitado del aceite en la lámpara.
Esto es lo que se sobreentiende en esta historia de las diez vírgenes: que quien acepta un determinado oficio debe prepararse en base a las exigencias del mismo oficio. La joven que acepta ser dama de honor en las bodas debe comportarse de modo adecuado a esta función. Debe ser previsora y llevar el aceite necesario para su lámpara.. Quien debe hacer un viaje de 100 kilómetros en una carretera sin señales de tráfico, y sabiendo esto, sale con gasolina para apenas unos 50 kilómetros, no es previsora ni prudente. La gente exclama: "Qué estúpido, no tiene cabeza".
Mateo 25, 5-6: El retardo del esposo y su llegada de improviso en la noche
La secuencia de los hechos narrados por Jesús es muy normal. Es de noche y el esposo tarda. Aun sin quererlo, por muy grande que sea la voluntad de las jóvenes, comienzan a adormilarse. Y al mismo tiempo se esfuerzan por estar atentas, porque el esposo puede llegar de un momento a otro. De pronto el grito: "Ahí está el esposo". Es la señal que todas estaban esperando. Es en este momento de crisis en el que se revela el valor de las personas. Los hechos que acaecen de improviso, independientes de nuestra voluntad, demuestran si somos previsores o necios.
Mateo 25, 7-9: Actitudes diferentes de las sabias y de las necias
Una vez despiertas, las jóvenes empiezan a preparar las lámparas que deben servir para alumbrar el camino. Había llegado la hora de echar más aceite, porque las lámparas se estaban extinguiendo. Las jóvenes que no tenían consigo aceite de reserva, piden aceite prestado a las otras. Estas responden que no pueden darles, porque al final faltaría para unas y otras. Si fuese sido solo para alumbrar el camino, las sabias hubieran podido decir: " Caminad junto a nosotras y veréis donde ponéis los pies". Pero no se trata de alumbrar el camino. Las lámparas servían también para festejar e iluminar la llegada del esposo. Este era el deber de las damas de honor: que cada una tuviese una lámpara encendida en la mano.
En el momento de la crisis las jóvenes necias piden el compartir. Piden que las sabias compartan con ellas el aceite que han llevado. El compartir es una práctica muy importante y fundamental en la vida del pueblo de Dios. Pero aquí no se trata solo de compartir: porque si las prudentes hubieran compartido el aceite hubieran provocado daño al esposo, arruinando la fiesta de las bodas y hubieran terminado por no cumplir ni ellas ni las otras la tarea que habían asumido. Por esto las prudentes, de frente a la petición de las necias, responden que no pueden compartir y dan un consejo realista: "¡Id a comprarlo!". Siendo ya medianoche, sería difícil encontrar una tienda abierta.
Mateo 25, 10-12: Destino diferente de las prudentes y de las necias
Mientras las necias iban a comprar, llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él a la fiesta de las bodas, y se cerró la puerta. En la historia de la parábola, las necias encontraron una tienda abierta, y compraron el aceite. Aunque retardadas, llegaron y gritaron:" ¡Abridnos la puerta! El esposo ( a lo menos parece que es él) responde con dureza: "En verdad os digo: que no os conozco".
Mateo 25, 13: Conclusión: vigilancia
La conclusión del mismo Jesús, al final de la historia, es una frase que puede servir de clave para toda la parábola: "Vigilad, pues que no sabéis el día ni la hora". Dios puede venir en cualquier hora de nuestra vida. Todos debemos estar preparados. Como las jóvenes de la boda, todos deben ser prudentes y previsores, llevando cada uno consigo aceite suficiente. O sea, deben estar atentos de no ser causa de descarrilamiento para otros, aunque insistan sobre cosas buenas como el compartir. Deben aprender a estar siempre atentos al servicio que deben dar a Dios y al prójimo.
Para complementar
¿Cómo explicar la frase tan severa: "¡No os conozco!"? Ponemos aquí dos sugerencias para la respuesta:
-- Muchas parábolas tiene algo de extraño: el padre que no reprueba al hijo pródigo, el pastor que deja las noventa y nueve ovejas para preocuparse de una sola, el samaritano, que obra mejor que el sacerdote y que el levita, etc. Generalmente estos aspectos extraños y sorprendentes esconden una clave importante para descubrir el punto central de la parábola. Así, en la parábola de las diez vírgenes hay varias cosas extrañas, que por lo regular no suceden: (1) De noche no hay tiendas abiertas. (2) En las bodas no se acostumbra a cerrar las puertas. (3) En situaciones normales, el esposo nunca dice: "No os conozco". Es por estos aspectos extraños por los que pasa el hilo central de la enseñanza de la parábola. ¿Cuál sería? "El que tenga oídos para entender, que entienda".
-- El esposo de la parábola es (también) el mismo Jesús, que llega repentinamente de noche. Es lo que el contexto de otros textos del Evangelio y del Antiguo Testamento sugieren. En la conversación con la samaritana Jesús le dice que tenía cinco maridos y que el que tiene ahora, o sea el sexto, no es su verdadero marido. El séptimo es Jesús el esposo verdadero (Jn 4, 16-18). Mientras el esposo está con los discípulos ellos no tienen necesidad de ayunar (Mc 2, 19-20). Desde los tiempos del profeta Oseas, siglo VIII antes de Cristo, crecía en el pueblo la esperanza de poder llegar un día a una intimidad tal con Dios, semejante a la intimidad del esposo con la esposa. (Os 2, 19-20). Isaías dice claramente: es deseo de Dios ser el marido del pueblo (Is 54, 5; Jer 3, 14), gozar con el pueblo como un esposo goza con la presencia de su esposa (Is 62, 5). Esta esperanza se realiza con la llegada de Jesús. Cuando Jesús hace su entrada en la vida de las personas, todo debe retirarse, porque Él es el esposo. Esta visión de fondo de la historia y de la esperanza secular del pueblo ayuda a comprender mejor el sentido de la frase tan severa del esposo: "¡No os conozco"! Por la falta de empeño y seriedad, las cinco jóvenes necias mostraron claramente que todavía no estaban preparadas para el compromiso definitivo del matrimonio con Dios. Tenían necesidad de otro tiempo para prepararse: "Vigilad, porque no sabéis el día ni la hora".
3.- Concordancias del Evangelio con el Catecismo de la Iglesia Católica:
Dice la fe: 668-675 (Vivimos el entretiempo)
668 "Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos" (Rm 14, 9). La Ascensión de Cristo al Cielo significa su participación, en su humanidad, en el poder y en la autoridad de Dios mismo. Jesucristo es Señor: posee todo poder en los cielos y en la tierra. El está "por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación" porque el Padre "bajo sus pies sometió todas las cosas" (Ef 1, 20-22). Cristo es el Señor del cosmos (Cf. Ef 4, 10; 1 Co 15, 24.27-28) y de la historia. En él, la historia de la humanidad e incluso toda la Creación encuentran su recapitulación (Cf. Ef 1, 10), su cumplimiento trascendente.
675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (Cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (Cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) develará el "Misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (Cf. 2 Te 2, 4-12; 1 Te 5, 2-3; 2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).
Nuestra respuesta: 2612. 2849. 2699 (La espera en vigilia)
2612 En Jesús "el Reino de Dios está próximo" (Mc. 1, 15), llama a la conversión y a la fe pero también a la vigilancia. En la oración, el discípulo espera atento a Aquel que "es y que viene", en el recuerdo de su primera venida en la humildad de la carne, y en la esperanza de su segundo advenimiento en la gloria (Cf. Mc 13; Lc 21, 34-36). En comunión con su Maestro, la oración de los discípulos es un combate, y velando en la oración es como no se cae en la tentación (Cf. Lc 22, 40.46).
2849 Pues bien, este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración. Por medio de su oración, Jesús es vencedor del Tentador, desde el principio (Cf. Mt 4, 11) y en el último combate de su agonía (Cf. Mt 26, 36-44). En esta petición a nuestro Padre, Cristo nos une a su combate y a su agonía. La vigilancia del corazón es recordada con insistencia en comunión con la suya (Cf. Mc 13, 9.23.33-37; 14, 38; Lc 12, 35-40). La vigilancia es "guarda del corazón", y Jesús pide al Padre que "nos guarde en su Nombre" (Cf. Jn 17, 11). El Espíritu Santo trata de despertarnos continuamente a esta vigilancia (Cf. 1 Co 16, 13; Col 4, 2; 1 Ts 5, 6; 1 P 5, 8). Esta petición adquiere todo su sentido dramático referida a la tentación final de nuestro combate en la tierra; pide la perseverancia final. "Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela" (Ap 16, 15).
2699 El Señor conduce a cada persona por los caminos que El dispone y de la manera que El quiere. Cada fiel, a su vez, le responde según la determinación de su corazón y las expresiones personales de su oración. No obstante, la tradición cristiana ha conservado tres expresiones principales de la vida de oración: la oración vocal, la meditación y la oración de contemplación. Tienen en común un rasgo fundamental: el recogimiento del corazón. Esta actitud vigilante para conservar la Palabra y permanecer en presencia de Dios hace de estas tres expresiones tiempos fuertes de la vida de oración.
4.- Preguntas para orientar la reflexión:
(Leer pausadamente cada inciso, y dejar un instante de silencio después de cada pregunta, para permitir la reflexión de los hermanos)
a) ¿Tengo mi lámpara encendida? (Es decir, ¿vivo en estado de gracia, recibo frecuentemente los sacramentos, practico obras de misericordia...?) ¿Busco la santidad? ¿Me dejo distraer a veces por cuestiones terrenas, descuidándome de prever mi salvación?
b) ¿Alguna vez pienso que podría llegar a quedar fuera del banquete celestial, por no haber prestado la debida atención a las cosas del Señor, o por haberlas postergado, pensando que “me queda mucho tiempo por delante?
c) ¿Trabajo lo suficiente para ayudar a la conversión de los demás, usando así mi lámpara para alumbrar a los que Dios puso a mi cuidado, o por temor o pereza prefiero dejar que cada uno haga lo que mejor le parezca?
5.- Comentarios de los hermanos:
Luego de unos momentos de silencio se concederá la palabra a los participantes de la Casita de Oración para que expresen sus opiniones, reflexiones y comentarios. Como siempre, se buscará la participación de todos.
6.- Reflexionando con la Gran Cruzada:
CA 64 Agita tú, alma que Me perteneces, la antorcha que te doy para alumbrar a tus hermanos. No se ha de poner bajo el saco la lamparilla. La quiero en lo alto, para alumbrar la casa. Tú alumbra los alimentos que hago traer a Mis amados, ilumina los rostros de los que Me miran y habrás cumplido tu tarea, allá ellos si vuelcan la cara para mirar las tinieblas. Yo te guío, tú imítame, haz lo mismo y Me agradarás...
7.- Comentarios finales:
Se concede nuevamente la palabra para referirse brevemente a los textos leídos (del Catecismo o de la Gran Cruzada) o a cualquier otro tema de interés para la Casita, para el Apostolado o para la Iglesia en general.
8.- Virtud del mes: Durante este mes de noviembre, practicaremos la virtud de la Humildad (Catecismo de la Iglesia Católica: Cánones 2546, 2613, 2559, 2540, 1450)
Esta Semana veremos el canon 2613, que dice textualmente lo siguiente:
2613 S. Lucas nos ha transmitido tres parábolas principales sobre la oración:
La primera, "el amigo importuno" (Cf. Lc 11, 5-13), invita a una oración insistente […].
La segunda, "la viuda importuna" (Cf. Lc 18, 1-8), es necesario orar siempre, sin cansarse, con la paciencia de la fe. […]
La tercera parábola, "el fariseo y el publicano" (Cf. Lc 18, 9-14), se refiere a la humildad del corazón que ora. "Oh Dios, ten compasión de mí que soy pecador". La Iglesia no cesa de hacer suya esta oración: "¡Kyrie eleison!".
Y La Gran Cruzada nos dice al respecto:
CA 127 Golpea, aunque no Me escuches, golpea de nuevo, el gran Espíritu que te Ha encaminado en la tierra te hará entrar en el puro ardentísimo amor. Ese Espíritu es quien a partir de ahora se queda contigo para guiar con Sabiduría tus pasos hacia el camino de amor y entrega.
9.- Propósito Semanal: MANTENDRÉ EN MI MENTE MI MISIÓN, QUE ES LA DE TENER MI LÁMPARA SIEMPRE LISTA PARA ALUMBRAR MI CAMINO, Y EL DE MIS HERMANOS, SIENDO LUZ PARA LOS DEMÁS CON MI MANERA DE VIVIR MI FE.
Oraré insistentemente, pidiendo al Señor que impregne en mi alma el don de la humildad, para parecerme cada día un poquito más a Él.