CONSAGRACIÓN

“CONSAGRACIÓN TOTAL A JESÚS POR MARÍA”
San Luís María Grignion de Monfort

CUARTA PARTE

Tema: Conocimiento de Jesucristo

Actos de amor a Dios, de acción de gracias por las bendiciones recibidas de Jesús; actos de contrición y resolución.

Durante este período nos emplearemos en estudiar a Jesucristo. ¿Qué se tiene que estudiar de Jesucristo?

Primero: El Hombre-Dios, su gracia y gloria. Después sus derechos en el dominio soberano sobre nosotros; ya que, habiendo renunciado a Satanás y al mundo, tomaremos a Jesucristo como nuestro Señor.

Segundo: Su vida interior; las virtudes y los actos de su Sagrado Corazón; su asociación con María en los misterios de la Anunciación y Encarnación; durante su infancia y vida oculta; en la fiesta de las Bodas de Caná y en el Calvario...

DIA 27º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 28º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 29º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 30º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 31º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 32º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 33º ORACIONES Y MEDITACIÓN

ORACIONES QUE SE REZARÁN DESDE EL DIA 27º AL 33º INCLUSIVE

Letanías del Espíritu Santo (Sólo para devoción privada)

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos

Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la
Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que das testimonio de Cristo, Ven a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, Ven a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe Ven a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros Ven a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento Ven a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza Ven a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad Ven a nosotros
Espíritu de temor del Señor Ven a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia Ven a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad Ven a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz Ven a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad Ven a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre Ven a nosotros
Espíritu de multiforme gracia Ven a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables Ven a nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma Ven a nosotros
Espíritu en el cual renacemos Ven a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos Ven a nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven a nosotros

Sednos propicio, Perdónanos Señor
Sednos propicio, Escúchanos Señor

De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio, Líbranos Señor
De la presunción y desesperación, Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor
De todo espíritu del mal, Líbranos Señor

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores, Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu,
obremos también por Él, Te rogamos óyenos

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo,
no lo profanemos, Te rogamos óyenos

Para que viviendo según el Espíritu, no
cumplamos los deseos de la carne, Te rogamos óyenos

Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu
Santo de Dios, Te rogamos óyenos

Para que seamos solícitos en guardar la
unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos

Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros
el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos

Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Salve Estrella del mar

Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.

LETANÍAS DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS

Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Jesús, óyenos Jesús, óyenos
Jesús, escúchanos Jesús, escúchanos

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo ten piedad de nosotros
Dios Espíritu Santo ten piedad de nosotros
Dios Santo, Trino y Uno ten piedad de nosotros

Jesús, Hijo de Dios Vivo ten piedad de nosotros
Jesús, Resplandor del Padre ten piedad de nosotros
Jesús, candor de la luz eterna ten piedad de nosotros
Jesús, Rey de Gloria ten piedad de nosotros
Jesús, sol de justicia ten piedad de nosotros
Jesús, Hijo de la Virgen María ten piedad de nosotros
Jesús, amable ten piedad de nosotros
Jesús, admirable ten piedad de nosotros
Jesús, Dios fuerte ten piedad de nosotros
Jesús, Padre del siglo futuro ten piedad de nosotros
Jesús, Ángel del gran consejo ten piedad de nosotros
Jesús, Poderosísimo ten piedad de nosotros
Jesús, Obedientísimo ten piedad de nosotros

Jesús, Manso y Humilde de corazón ten piedad de nosotros
Jesús, amador de la castidad ten piedad de nosotros
Jesús, amador nuestro ten piedad de nosotros

Jesús, Dios de Paz ten piedad de nosotros
Jesús, Autor de la vida ten piedad de nosotros
Jesús, Modelo de virtudes ten piedad de nosotros
Jesús, celador de las almas ten piedad de nosotros
Jesús, Dios nuestro ten piedad de nosotros
Jesús, Refugio nuestro ten piedad de nosotros
Jesús, Padre de los pobres ten piedad de nosotros
Jesús, Tesoro de los fieles ten piedad de nosotros
Jesús, Buen Pastor ten piedad de nosotros
Jesús, Luz verdadera ten piedad de nosotros
Jesús, sabiduría eterna ten piedad de nosotros
Jesús, Bondad infinita ten piedad de nosotros

Jesús, Camino y Vida nuestra ten piedad de nosotros
Jesús, Gozo de los ángeles ten piedad de nosotros

Jesús, Rey de los patriarcas ten piedad de nosotros
Jesús, Maestro de los apóstoles ten piedad de nosotros
Jesús, Doctor de los evangelistas ten piedad de nosotros
Jesús, Fortaleza de los mártires ten piedad de nosotros
Jesús, Luz de los confesores ten piedad de nosotros
Jesús, Pureza de las vírgenes ten piedad de nosotros
Jesús, Corona de todos los santos ten piedad de nosotros

Sednos propicio perdónanos Señor
Sednos propicio escúchanos Señor

De todo mal LÍBRANOS SEÑOR
De todo pecado LÍBRANOS SEÑOR
De tu ira LÍBRANOS SEÑOR
De los lazos del demonio LÍBRANOS SEÑOR
Del espíritu de fornicación LÍBRANOS SEÑOR
De la muerte eterna LÍBRANOS SEÑOR
Del desprecio de tus inspiraciones LÍBRANOS SEÑOR

Por el misterio de tu santa encarnación LÍBRANOS SEÑOR
Por tu nacimiento LÍBRANOS SEÑOR
Por tu infancia LÍBRANOS SEÑOR
Por tu vida divina LÍBRANOS SEÑOR
Por tus trabajos LÍBRANOS SEÑOR
Por tu pasión y gloria LÍBRANOS SEÑOR
Por tu cruz y desamparo LÍBRANOS SEÑOR
Por tus angustias LÍBRANOS SEÑOR
Por tu muerte y sepultura LÍBRANOS SEÑOR
Por tu resurrección LÍBRANOS SEÑOR
Por tu ascensión LÍBRANOS SEÑOR

Por tus gozos LÍBRANOS SEÑOR
Por tu gloria LÍBRANOS SEÑOR

Cordero de Dios, que borras los pecados del
Mundo JESÚS ESCUCHANOS

Cordero de Dios, que borras los pecados del
Mundo JESÚS ESCUCHANOS

Cordero de Dios, que borras los pecados del
Mundo Jesús ten piedad de nosotros

V. Bendito sea el nombre del Señor
R. Ahora y siempre, por los siglos de los siglos

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá, te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte.

Haz, Señor que temamos y amemos también perpetuamente tu Santo Nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

Oración a Jesucristo, de
San Luis María Grignion de Montfort

Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a Vos, para atestiguaros mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de Vuestra Majestad y en mi grandísima miseria mi universal suplemento.

¡Ay Señor! Tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido. Sí que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros; para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.

¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio! María está en mí. Haec facta est mihi. ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿No seré todo para Ella? ¡Oh, que ingratitud! Antes la muerte, Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María.

Mil y mil veces, como San Juan evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas. ¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga. Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla os ruego, arrojadla lejos de mí, que no siendo de María, indigna es de Vos.

¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida.

¡Oh Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal y recurra de continuo a su misericordia, para que en Ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén

Oh, Jesús, que vives en María

Ven ¡Oh Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se expresa en nuestra vida para vivir tan sólo para ti.

Forja en nuestra alma, ¡Oh Cristo! Tus virtudes, tu Espíritu
divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad.

Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, danos tus luces y en pos de Ti podremos caminar.

Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu Nombre soberano, para la gloria del Padre celestial. Amén

Día 27º
Rezar las cinco oraciones: Letanías al Espíritu Santo, Salve Estrella del Mar, Letanías al Santo Nombre de Jesús, la oración a Jesucristo, de San Luis María y Oh, Jesús, que vives en María.

Cristo, nuestro fin último

Jesucristo, Nuestro Señor, verdadero Dios y verdadero hombre, debe ser el fin último de nuestras devociones. De no ser así, éstas serían falsas y engañosas.

Jesucristo es el alfa y el omega, el comienzo y fin de todas las cosas. No trabajamos, como el Apóstol, más que por hacer perfecto a todo hombre en Jesucristo, porque sólo en Él reside toda plenitud de la Divinidad y todas las demás plenitudes de gracia, de virtudes y de perfecciones; porque sólo en Él estamos bendecidos con toda bendición espiritual; porque Él es el único maestro que debe enseñarnos, en nuestro único Señor, de quien debemos depender, nuestro único Jefe, a quien debemos pertenecer, nuestro único Modelo, al que debemos conformarnos, nuestro único Médico, que nos debe sanar, nuestro único Pastor, que debe alimentarnos, nuestro único Camino por donde debemos andar, nuestra única Verdad, que debemos creer, nuestra única Vida, que debe vivificarnos, y nuestro único Todo en todas las cosas, que debe bastarnos.

No se ha pronunciado bajo el cielo otro Nombre que el de Jesús por el cual debemos ser salvos. Dios no ha puesto otro fundamento de nuestra salvación, de nuestra perfección y de nuestra gloria, más que a Jesucristo; todo edificio que no está Construido sobre esta piedra firme, está levantado sobre arena movediza, y más o menos tarde caerá infaliblemente.

Con Jesucristo y en Jesucristo lo podemos todo: podemos dar toda honra y gloria al Padre en unidad del Espíritu Santo, hacernos perfectos y ser para el prójimo buen olor de vida eterna.

Nos entregamos a la hermosa devoción hacia la Virgen Santísima sólo para establecer más perfectamente el amor de Jesucristo y hallar un medio fácil y seguro para encontrar a Jesucristo; como ya lo he demostrado y aún demostraré más adelante, pues esta devoción nos es necesaria para hallar a Jesucristo perfectamente, para amarle tiernamente y para servirle fielmente.

Día 28º
Rezar las cinco oraciones: Letanías al Espíritu Santo, Salve Estrella del Mar, Letanías al Santo Nombre de Jesús, la oración a Jesucristo, de San Luis María y Oh, Jesús, que vives en María.

Cuando Jesús hubo terminado estos discursos, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días es la Pascua y el Hijo del hombre será entregado para que lo crucifiquen.

Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad y comedid, éste es mi cuerpo. Y tomando un cáliz y dando gracias, se lo dio, diciendo: Bebed de él todos, que ésta es mi sangre de la alianza, que será derramada por muchos para remisión de los pecados. Yo os digo que no beberé más de este fruto de la vida hasta el día en que lo beba con vosotros de nuevo en el Reino de mi Padre.

Entonces vino Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo: Sentaos aquí mientras Yo voy a orar. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse. Entonces les dijo: Triste está mi alma hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, aleja de mi este cáliz; sin embargo, no se haga como Yo quiero, sino como quieres Tú; y viniendo a los discípulos, los encontró dormidos y dijo a Pedro: ¿De modo que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad para que no caigáis en la tentación, pues el espíritu es fuerte, pero la carne es débil.
De nuevo, por segunda vez fue a orar diciendo: Padre mío, si esto no puede pasar sin que Yo lo beba, hágase tu voluntad. Y volviendo otra vez, los encontró dormidos; tenían los ojos cargados. Dejándolos, de nuevo se fue a orar por tercera vez, diciendo aún las mismas palabras. Luego vino a los discípulos y les dijo: Ahora ya podréis descansar, pues se acerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos: ya se aproxima el que va a entregarme.

Día 29º
Rezar las cinco oraciones: Letanías al Espíritu Santo, Salve Estrella del Mar, Letanías al Santo Nombre de Jesús, la oración a Jesucristo, de San Luis María y Oh, Jesús, que vives en María.

De la imitación de Cristo y desprecio de todas las vanidades del Mundo

Quien me sigue no anda en tinieblas, dice el Señor. Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos amonesta para que imitemos su vida y sus costumbres, si queremos verdaderamente ser alumbrados y libres de toda la ceguera del corazón.

Estudiemos pues muy bien la vida de Jesús.

La doctrina de Cristo excede a la de todos los santos, y el que tuviese el espíritu dispuesto hallará en ella la perla escondida.

Pero sucede que muchos, aunque a menudo oigan el Evangelio, gustan poco de él, porque no tienen el espíritu de Cristo.

Les conviene que procuren conformar con él toda su vida.

¿En qué te aprovecha discutir altas cosas sobre la Trinidad, si no eres humilde, y por eso mismo desagradas a la Trinidad de la que hablas?

Por cierto, las palabras elevadas no hacen santo ni justo a nadie; pero la vida virtuosa hace que el hombre sea más amado por Dios.

Más deseo sentir la verdadera contrición, que saber definirla.

Si supieses toda la Biblia a la letra y los dichos de todos los filósofos, ¿de qué te aprovecharía todo, si no tienes caridad y no vives en gracia de Dios?

Vanidad de vanidades y todo vanidad, excepto amar y servir solamente a Dios.

Es muestra de gran sabiduría orar a los Reinos celestiales para que nos concedan el desprecio del mundo.

Día 30º
Rezar las cinco oraciones: Letanías al Espíritu Santo, Salve Estrella del Mar, Letanías al Santo Nombre de Jesús, la oración a Jesucristo, de San Luis María y Oh, Jesús, que vives en María.

Luego se sentaron a vigilarlo. Encima de su cabeza habían puesto un letrero con el motivo de su condena, en el que se leía: “Este es Jesús, el rey de los judíos”. También crucificaron con él a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

Los que pasaban por allí lo insultaban; movían la cabeza y decían: “¡Vaya! ¡Tú que destruyes el Templo y lo levantas de nuevo en tres días! Si eres el Hijo de Dios, líbrate del suplicio y baja de la cruz”.

Los jefes de los sacerdotes, los jefes de los judíos y los maestros de la Ley también se burlaban de Él. Decían: “¡Ha salvado a otros y no es capaz de salvarse a sí mismo! ¡Que baje de la cruz el Rey de Israel y creeremos en Él! Ha puesto su confianza en Dios. Si Dios lo ama, que lo salve, pues Él mismo dijo: Soy Hijo de Dios”. Hasta los ladrones que habían sido crucificados con él lo insultaban. (Mt 27, 36-44)

Esta palabra parece dura a muchos; niégate a ti mismo, toma tu cruz y sigue a Jesús. Pero mucho más duro será oír aquella postrera palabra: Apartaos de mí, malditos, al fugo eterno. Pues lo que ahora oyen y siguen de buena voluntad la palabra de la cruz, no temerán entones oír la palabra de la eterna condenación.

Esta señal de la cruz estará en el cielo, cuando el Señor vendrá a juzgar.

Entonces todos los siervos de la cruz, que se conformaron en la vida con el Crucificado, se llegarán a Cristo Juez con gran confianza.

Pues que así es ¿por que temes tomar la cruz, por la cual se va al Reino?

En la cruz está la salud, en la cruz la vida, en la cruz está la defensa de los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad soberana, en la cruz está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma virtud, en la cruz está la perfección de la santidad.

No está la salud del alma, ni la esperanza de la vida eterna, sino en la cruz. Toma, pues, tu cruz y sigue a Jesús, e irás a la vida eterna.

Él vino primero, y llevó su cruz y murió en la cruz por ti, porque tú también la lleves y desees morir en ella.

Porque si mueres juntamente con Él, vivirás con Él.
Y si fueres compañero de la pena, lo serás también de la gloria.

Día 31º
Rezar las cinco oraciones: Letanías al Espíritu Santo, Salve Estrella del Mar, Letanías al Santo Nombre de Jesús, la oración a Jesucristo, de San Luis María y Oh, Jesús, que vives en María.

De la bondad y caridad de Dios, que se manifiesta en el Santísimo Sacramento a los hombres.

Señor, confiando en tu bondad y gran misericordia, vengo yo, enfermo, al Médico; hambriento y sediento, a la Fuente de la vida; pobre, al Rey del cielo; siervo, al Señor, criatura, al Criador, desconsolado, a mi piadoso Consolador.

Mas ¿de dónde a mi tanto bien, que Tú vengas a mí? ¿Quién soy yo para que te me des a Ti mismo?

¿Cómo se atreve el pecador a comparecer delante de Ti? Y Tú, ¿cómo te dignas venir al pecador?

Tú conoces a tu siervo y sabes que ningún bien tiene por donde pueda merecer que Tú le hagas este beneficio.

Yo te confieso, pues, mi vileza, reconozco tu verdad, alabo tu piedad y te doy gracias por ti extrema caridad.

Los que toman esta santa esclavitud profesarán devoción singular al gran misterio de la Encarnación del Verbo, el 25 de marzo, que es el Misterio propio de esta devoción que ha sido inspirada por el Espíritu Santo: primero, para honrar e imitar la dependencia inefable que Dios hijo ha querido tener respecto de María, para la gloria de Dios su Padre y para nuestra salvación, dependencia que se muestra particularmente en este misterio en que Jesús aparece cautivo y esclavo en el seno de la divina María, en donde depende totalmente de Ella para todas las cosas.

Segundo, para dar gracias a Dios por los favores incomparables que ha concedido a María y particularmente el de haberla escogido por su dignísima Madre, elección que ha sido hecha en este misterio.

Tales son los dos principales fines de la esclavitud de Jesús en María. Como vivimos en un siglo orgulloso, en que hay un gran número de sabios hinchados, espíritus fuertes y críticos que encuentran defectuosas las prácticas de piedad mejor fundadas y más sólidas, vale más, para no darles ocasión de crítica sin necesidad, decir la esclavitud de Jesús en María y llamarse el esclavo de Jesucristo, que es esclavo de María, dando la denominación de esta devoción más bien de su fin último, que es Jesucristo, que el camino y medio para llegar a este fin, que es María, por más que una y otra se pueden, usar sin escrúpulo. Otra razón es que el principal misterio que en esta devoción se celebra y se honra es el misterio de la Encarnación, en el cual no se puede ver a Jesucristo sino en María y encarnado en su seno, es más apropiado decir la esclavitud de Jesús en María, según aquella hermosa plegaria de tan grandes almas: Oh Jesús que vivís en María, venid y vivid en nosotros, en nuestro espíritu de santidad, etc.

Los que adoptan esta esclavitud dirán con gran devoción el Ave María o la salutación angélica, cuyo precio, mérito, excelencia y necesidad, pocos cristianos, aún entre los más ilustrados, conocen. Ha sido preciso que la Santísima Virgen se haya aparecido muchas veces a grandes santos muy esclavos suyos para mostrarles el gran mérito de esta oración.

Día 32º
Rezar las cinco oraciones: Letanías al Espíritu Santo, Salve Estrella del Mar, Letanías al Santo Nombre de Jesús, la oración a Jesucristo, de San Luis María y Oh, Jesús, que vives en María.

Del amor de Jesús sobre todas las cosas.

Bienaventurado el que conoce lo que es amar a Jesús y despreciarse a sí mismo por Jesús.

Conviene dejar un amado por otro amado, porque Jesús quiere ser amado sobre todas las cosas.

El amor de la criatura es engañoso y mudable; el amor de Jesús es fiel y durable.

El que se llega a la criatura, caerá con lo caedizo; el que abraza a Jesús, se afirmará en Él para siempre.

Ama a Jesús y tenle por amigo, que, aunque todos te desamparen, Él no te desamparará ni te dejará perecer en el fin.

Tu amado es de tal condición, que no quiere consigo admitir a otro; Él solo quiere tener tu corazón y como Rey sentarse en su propia silla.

Si tú supieras bien desocuparte de toda criatura, Jesús morará de buena gana contigo.

He aquí algunas prácticas interiores muy apropiadas para aquellos a quienes el Espíritu Santo llama a una alta perfección, que, dicho en cuatro palabras, se reducen a ejecutar todas las acciones por María, con María, en María y para María, a fin de practicarlas más perfectamente por Jesús, con Jesús, en Jesús y para Jesús.

Es menester ejecutar las acciones por María, es decir, es menester obedecer en todo a la Santísima Virgen y conducirse en todo por su Espíritu, que es el Espíritu de Dios.

Los que son guiados por Él, son hijos de Dios. Los que son guiados por el Espíritu de María, son hijos de María, y por consiguiente hijos de Dios, y entre tantos devotos de la Santísima Virgen, no hay más verdaderos y fieles devotos que los que se conducen por su Espíritu.

Porque el Espíritu de María es el Espíritu de Dios, ya que Ella no se guió jamás por su propio Espíritu, sino siempre por el Espíritu divino, que de tal modo se hizo dueño de María, que vino a ser su propio Espíritu.

Qué dichosa es un alma cuando está del todo poseída y gobernada por el Espíritu de María, que es un Espíritu suave y fuerte, celoso y prudente, humilde e intrépido, puro y fecundo.

Es necesario hacer todas nuestras obras con María, es decir que debemos, en nuestras acciones, mirar a María como modelo acabado de toda virtud y perfección, que el Espíritu Santo ha formado en una pura criatura, para que la imitemos, según nuestra capacidad.

Es necesario pues que, en cada acción, miremos cómo María la ha hecho o la haría, si estuviera en nuestro lugar.

Para esto, debemos examinar y meditar las grandes virtudes que Ella practicó durante su vida: primero, su fe viva, por la cual creyó sin titubear la palabra del ángel, y creyó fiel y constantemente hasta el pie de la cruz; segundo, su humildad profunda, que la ha hecho ocultarse, callarse, someterse a todo y colocarse siempre como la última.

Día 33º
Rezar las cinco oraciones: Letanías al Espíritu Santo, Salve Estrella del Mar, Letanías al Santo Nombre de Jesús, la oración a Jesucristo, de San Luis María y Oh, Jesús, que vives en María

El cuerpo de Cristo y la Sagrada Escritura son muy necesarios al alma fiel.

¡Oh dulcísimo Señor Jesús! ¡Cuánta es la dulzura del alma devota que se regala contigo en tu banquete, donde no se le presenta otro manjar que a su único amado, apetecible sobre todos los deseos de su corazón!

Sería ciertamente muy dulce para mi derramar en tu presencia copia de lágrimas afectuosas y regar con ellas tus pies, como la piadosa Magdalena. Pero... ¿dónde está ahora esta devoción? ¿Dónde la enorme cantidad de lágrimas devotas que se habrán derramado?

Por cierto, en Tu Presencia y en la de tus santos ángeles, todo mi corazón debiera encenderse y llorar de gozo.

Porque en el Sacramento te tengo verdaderamente Presente, aunque encubierto bajo otra especie.

Porque mis ojos no podrían resistir el mirarte en tu propia y divina claridad, ni el mundo entero subsistiría ante el resplandor de la gloria de tu majestad.

Tienes pues consideración a mi debilidad, cuando te ocultas bajo este Sacramento.

Es menester practicar estas acciones en María. La Santísima Virgen es el verdadero paraíso terrenal del nuevo Adán, del cual el antiguo paraíso terrestre era sólo figura.

Hay, pues, en este paraíso terrenal, riquezas, bellezas, singularidades y dulzuras inexplicables que el nuevo Adán, Jesucristo, dejó en él. En este paraíso tuvo Él sus complacencias durante nueve meses, obró sus maravillas y ostentó sus riquezas con la magnificencia de Dios.

En este paraíso terrestre es donde verdaderamente esta el árbol de la vida, que es Jesucristo, fruto de la vida eterna; el árbol de la ciencia del bien y del mal que ha dado la salud al mundo.

Hay en este lugar divino árboles plantados por la mano de Dios y rociados con su divina gracia, que han producido y todos los días dan frutos de un sabor exquisito. Solamente el Espíritu Santo puede hacer conocer la verdad escondida bajo las figuras de las cosas materiales.

El Espíritu Santo, por boca de los Santos Padres, llama también a la Santísima Virgen, la puerta oriental por la cual el gran sacerdote Jesucristo entró en el mundo, por ella entró la primera vez y por ella vendrá la segunda.

Por último, es necesario hacer todas nuestras acciones para María. No que la tomemos como el último fin de nuestras acciones, pues ese es sólo Jesucristo, sino por nuestro fin próximo, nuestro misterioso medio y manera segura para ir a Él.

Es necesario emprender y hacer grandes cosas para esta Augusta Reina, apoyados en su maternal protección.

Es necesario defender sus privilegios, cuando alguien se los disputa, es necesario sostener su gloria cuando se la ataca, llevar a todo el mundo, si se puede, a su servicio, y a esta sólida y verdadera devoción.

Es necesario no pretender de Ella, como recompensa de estos pequeños servicios, más que el honor de pertenecer a una tan amable Princesa, y la felicidad de estar por Ella unidos a Jesús Hijo, en el tiempo y en la eternidad.

COMO HACER LA CONSAGRACION

Al fin de las tres semanas se confesará y comulgará con la intención de entregarse a Jesucristo en calidad de esclavo de amor, por medio de María y después de la comunión recitará la fórmula de Consagración, que convendrá escribirla o hacerla escribir, si no está impresa y firmar el mismo día que la haga. Bueno será que en ese día se pague algún tributo a Jesucristo y a la Virgen, ya por vía de penitencia de la infidelidad a los votos del bautismo, ya para protestar de la completa dependencia del dominio de Jesús y de María. Este tributo será según la devoción y la capacidad de cada cuál, como un ayuno, una mortificación, una limosna; aun cuando no se diera más que un alfiler, es bastante para Jesús que sólo atiende a la buena voluntad. Todos los años, el mismo día, se renovará la misma Consagración observando estas prácticas durante tres semanas.

CONSAGRACIÓN DE SÍ MISMO A JESUCRISTO, LA SABIDURIA ENCARNADA, POR MEDIO DE MARIA

¡Oh Sabiduría eterna y encarnada! ¡Oh amable y adorable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo único del Padre Eterno y de María, siempre Virgen! Os adoro profundamente en el seno y en los esplendores de vuestro Padre, durante la eternidad y en el seno virginal de María, vuestra dignísima Madre, en el tiempo de vuestra Encarnación.

Os doy gracias porque os habéis anonadado y tomado la forma de esclavo para sacarme de la cruel esclavitud del demonio.

Os alabo y glorifico porque os habéis sometido a María, vuestra Santa Madre, en todo, a fin de hacerme por Ella vuestro fiel esclavo. Pero ¡ay! ingrato e infiel como soy, no he cumplido mis deberes, no he cumplido los votos y promesas que tan solemnemente hice en el Bautismo, no he merecido ser llamado vuestro hijo ni vuestro esclavo; y como nada hay en mi que no merezca vuestra repulsa y vuestra cólera, no me atrevo a acercarme por mí mismo a vuestra Santísima y Augusta Majestad.

Por esto he recurrido a la intercesión de vuestra Santísima Madre, que Vos me habéis dado como mediadora ante Vos y por este medio espero obtener de Vos la contrición y el perdón de mis pecados, la adquisición y la conservación de la Sabiduría.

Os saludo, ¡Oh Corazón Inmaculado de María! Tabernáculo viviente de la Divinidad, en donde la Sabiduría eterna escondida quiere ser adorada por los ángeles y los hombres; os saludo ¡Oh Reina del cielo y de la tierra! a cuyo imperio está sometido todo lo que hay debajo de Dios. Os saludo ¡Oh refugio seguro de los pecadores!, cuya misericordia no falta a nadie; escuchad los deseos que tengo de la divina Sabiduría y recibid para ello los votos y las ofrendas que mi bajeza os presenta.

Yo,....NOMBRE.... pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en vuestras manos los votos de mi bautismo. Renuncio para siempre a Satanás, a sus presunciones y a sus obras, y me entrego enteramente a Jesucristo, la Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz tras Él, todos los días de mi vida; y en fin de que sea más fiel de lo que he sido hasta ahora, os escojo hoy, ¡Oh María! en presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y Señora. Os entrego y Consagro, en calidad de esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores y aun el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras, otorgándoos entero y pleno derecho de mi y de todo lo que me pertenece, sin excepción, a vuestro agrado, a la mayor gloria de Dios, en el tiempo y la eternidad.

Recibid, ¡Oh Virgen benignísima! esta pequeña ofrenda de mi esclavitud, en honor y unión de la sumisión que la Sabiduría encarnada quiso observar para que con vuestra Maternidad, en homenaje del poder que ambos tenéis sobre este pequeño gusano y miserable pecador, en acción de gracias por los privilegios con que os dotó la Santísima Trinidad. Protesto que en adelante quiero, como verdadero esclavo vuestro, procurar vuestra honra y obedeceros en todo.

¡Oh Corazón Inmaculado de María, Madre admirable! Presentadme a vuestro Hijo en calidad de eterno esclavo, a fin de que, pues me rescató por vos, me reciba de vuestras manos ¡Oh Madre de Misericordia!, concededme la gracia de alcanzar la verdadera sabiduría de Dios y de colocarme, por tanto, entre los que Vos amáis, enseñáis, guiáis, alimentáis y protegéis como a vuestros hijos y esclavos ¡Oh Virgen fiel! Hacedme en todo tan perfecto discípulo, imitador y esclavo de la Sabiduría Encarnada, Jesucristo, vuestro Hijo, que por vuestra intercesión llegue, a imitación vuestra, a la plenitud de la perfección sobre la tierra y de gloria en los cielos. Así sea.

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Apostolado de la Nueva Evangelización 2007