“CONSAGRACIÓN TOTAL A JESÚS POR MARÍA”
San Luís María Grignion de Monfort SEGUNDA PARTE (PRIMERA
SEMANA DE PREPARACIÓN)
TEMA: EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO
En esta etapa, que en rigor es la “primera semana de preparación”, las oraciones, los exámenes de conciencia, las reflexiones, los actos de renuncia a nuestra propia voluntad, de arrepentimiento por nuestros pecados, y de desprecio propio, serán realizados todos a los pies de María, ya que por Ella esperamos obtener la luz para conocernos a nosotros mismos. Sólo junto a Ella, podremos medir el abismo de nuestras miserias sin desesperar.
Debemos emplear todas nuestras acciones piadosas para pedir un conocimiento propio y el arrepentimiento de nuestros pecados, y debemos hacer esto con un profundo espíritu de piedad.
Durante este período, consideraremos tanto la oposición que existe entre el Espíritu de Jesús y el nuestro, como el miserable y humillante estado al que nos han reducido nuestros pecados.
Además, siendo la verdadera devoción a María una manera fácil, corta, segura y perfecta para llegar a esa unión con Nuestro Señor, que es la perfección a la imitación de Cristo, entraremos decididamente por este camino, firmemente convencidos de nuestra miseria e incapacidad.
Pero, ¿cómo podríamos conseguir esto sin el verdadero conocimiento de nosotros mismos?
Durante la primera semana dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismos y la contrición de sus pecados, y todo lo harán con espíritu de humildad.
Podrán meditar lo que he dicho anteriormente sobre nuestro mal fondo y no se considerarán en los seis días de esta semana, más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, animales inmundos; o bien meditarán estas tres palabras de San Bernardo: “Piensa lo que fuiste, semen pútrido; lo que eres, vaso de estiércol; lo que serás, cebo de gusanos...”
Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo que les ilumine por estas palabras: Señor, que yo vea; Señor, que me conozca; ¡Ven Espíritu Santo!
Recurrirán a la Santísima Virgen, pidiéndole que interceda ante Dios nuestro Señor para que nos conceda esta gracia, que debe ser el fundamento de las otras. Para ello recitarán todos los días el “Salve Estrella del Mar”, y las letanías de la Santísima Virgen y del Espíritu Santo.
DIA 13º (10 de Mayo) ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 14º (11 de Mayo) ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 15º (12 de Mayo) ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 16º (13 de Mayo) ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 17º (14 de Mayo) ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 18º (15 de Mayo) ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 19º (16 de Mayo) ORACIONES Y MEDITACIÓN
ORACIONES QUE SE REZARAN DESDE EL DIA 13º AL 19º INCLUSIVE
Letanías del Espíritu Santo
(Sólo para devoción privada)
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la
Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas,
Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, Ven
a nosotros
Espíritu que das testimonio de Cristo, Ven a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven
a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, Ven a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe Ven a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros Ven a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento Ven a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza Ven a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad Ven a nosotros
Espíritu de temor del Señor Ven a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia Ven a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad Ven a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz Ven a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad Ven a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre Ven a nosotros
Espíritu de multiforme gracia Ven a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables Ven a
nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma Ven a nosotros
Espíritu en el cual renacemos Ven a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones,
Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios Ven a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste,
Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos Ven a
nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven
a nosotros
Sednos propicio, Perdónanos Señor
Sednos propicio, Escúchanos Señor
De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio, Líbranos Señor
De la presunción y desesperación, Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida, Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia, Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo, Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación, Líbranos Señor
De todo espíritu del mal, Líbranos Señor
Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores, Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu,
obremos también por Él, Te rogamos óyenos
Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo,
no lo profanemos, Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no
cumplamos los deseos de la carne, Te rogamos óyenos
Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu
Santo de Dios, Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la
unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros
el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de
nosotros.
Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
Letanías de la Santísima Virgen
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros
Santa María, Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros
Madre de Cristo, Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros
Madre de la Divina gracia, Ruega por nosotros
Madre Purísima, Ruega por nosotros
Madre Castísima, Ruega por nosotros
Madre inviolada, Ruega por nosotros
Madre Virgen, Ruega por nosotros
Madre Inmaculada, Ruega por nosotros
Madre amable, Ruega por nosotros
Madre admirable, Ruega por nosotros
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros
Madre del Creador, Ruega por nosotros
Madre del Salvador, Ruega por nosotros
Virgen Prudentísima, Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros
Virgen poderosa, Ruega por nosotros
Virgen clemente, Ruega por nosotros
Virgen fiel, Ruega por nosotros
Esclava del Señor, Ruega por nosotros
Espejo de justicia, Ruega por nosotros
Trono de sabiduría, Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros
Vaso espiritual, Ruega por nosotros
Vaso honorable, Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, Ruega por nosotros
Rosa Mística, Ruega por nosotros
Torre de David, Ruega por nosotros
Torre de marfil, Ruega por nosotros
Casa de oro, Ruega por nosotros
Arca de la alianza, Ruega por nosotros
Puerta del cielo, Ruega por nosotros
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros
Reina de los ángeles, Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas, Ruega por nosotros
Reina de los profetas, Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles, Ruega por nosotros
Reina de los mártires, Ruega por nosotros
Reina de los confesores, Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros
Reina de todos los santos, Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original, Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos, Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Ten misericordia de
nosotros
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de la salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.
Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.
Salve Estrella del mar
Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.
Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.
Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.
Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.
Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.
Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.
Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.
Día 13º
(Rezar las tres oraciones de la primera parte)
Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al terminar su oración, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñaba a sus discípulos.”
Él les dijo: “Cuando recen, digan:
Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu reino; danos el pan de cada día. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la tentación.”
Les dijo también: “Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa a decirle: ‘Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Y el otro le responde a usted desde adentro: ‘No me molestes; la puerta está ya cerrada y mis hijos y yo estamos ya acostados; no puedo, levantarme para dártelos’. Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita.
Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen a la puerta y les abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llame a la puerta se le abrirá. (Lucas 11, 1 – 10).
Día 14º
(Repetir las tres oraciones de la primera parte)
De la obediencia del súbdito humilde a ejemplo de Jesucristo
Hijo, el que procura sustraerse de la obediencia, él mismo se aparta de la gracia; y el que quiere tener cosas propias pierde las comunes.
El que no se sujeta de buena gana a su superior, señal es que su carne aún no le obedece perfectamente, sino que muchas veces se resiste y murmura.
Aprende, pues, a sujetarte prontamente a tu superior, si deseas tener tu carne sujeta.
Porque tanto más presto se vence al enemigo exterior, cuanto no estuviere debilitado el hombre interior.
No hay enemigo peor ni más dañoso para el alma que tú mismo, si no estás bien avenido con el espíritu.
Necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre.
Porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte del todo a la voluntad de otros.
Pero ¿qué mucho es que tú, polvo y nada, te sujetes al hombre por Dios, cuando Yo, Omnipotente y Altísimo, que crié todas las cosas de la nada, me sujeté al hombre humildemente por ti?
Me hice el más humilde y abatido de todos, para que vencieses tu soberbia con Mi humildad.
Aprende, polvo a obedecer; aprende, tierra y todo, a humillarte y postrarte a los pies de todos.
Aprende a quebrantar tus inclinaciones y rendirte a toda sujeción.
Día 15º
(Repetir las tres oraciones de la primera parte)
En ese momento algunos le contaron a Jesús una matanza de galileos, Pilato los había hecho matar en el Templo, mezclando su sangre con la sangre de sus sacrificios.
Jesús les replicó: ¿Creen ustedes que esos galileos eran más pecadores que los demás porque corrieron semejante suerte? Yo Les digo que no. Y si ustedes no renuncian a sus caminos, perecerán del mismo modo. Y aquellas dieciocho personas que quedaron aplastadas cuando la torre de Siloé se derrumbó, ¿creen ustedes que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Yo les aseguro que no. Y si ustedes no renuncian a sus caminos, todos perecerán de igual modo. (Lucas 13, 1 – 5)
Necesitamos a María para morir a nosotros mismos.
Para vaciarnos de nosotros mismos es menester morir a nosotros mismos todos los días; es decir; es menester renunciar a las operaciones de las facultades de nuestra alma y de los sentimientos de nuestro cuerpo; es menester ver como si no se viese, oír como si no se oyese, servirse de las cosas de este mundo como si no se sirviese uno de ellas, lo cual llama San Pablo morir todos lo días: “Quotidie morior” (1 Cor, 15, 31).
Si al caer el grano de trigo en la tierra no muere, permanece solo y no produce fruto bueno (Jn 12, 24). Si no morimos a nosotros mismos, y si nuestras devociones más santas no nos conducen a esta muerte necesaria y fecunda, no produciremos fruto alguno, y serán inútiles nuestras devociones; todos nuestros actos de justicia estarán mancillados por el amor propio y la propia voluntad, lo que hará que Dios tenga por abominación los mayores sacrificios y las mejores acciones que podamos ejecutar; y a nuestra muerte, nos hallaremos con las manos vacías de virtudes y de méritos, y no tendremos una centella del amor puro que sólo se comunica a las almas muertas a sí mismas, cuya vida se esconde con Jesucristo en Dios.
Es menester escoger entre todas las devociones a la Santísima Virgen, la que más nos lleve a esta muerte propia, como que es la mejor y más santificante, porque ni es oro todo lo que reluce, ni miel todo lo dulce, ni lo más factible y practicado por la mayoría es lo más perfecto.
Como en el orden de la naturaleza hay operaciones que se hacen a poca costa y con facilidad, asimismo, en el orden de la gracia hay secretos que se ejecutan en poco tiempo, con dulzura y facilidad, operaciones sobrenaturales y divinas que consisten en vaciarse de sí mismo y llenarse de Dios, y lograr así la perfección.
Día 16º
(Repetir las tres oraciones de la primera parte)
Recuerden que durante esta primera semana, dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismos y la contrición de sus pecados, y todo lo harán con espíritu de humildad.
Recuerden meditar lo que he dicho anteriormente sobre nuestro mal fondo, y no se considerarán en los seis días de esta semana, más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, animales inmundos; o bien meditarán estas tres palabras de San Bernardo: “Piensa lo que fuiste, semen pútrido; lo que eres, vaso de estiércol; lo que serás, cebo de gusanos...”
Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo que les ilumine por estas palabras: Señor, que yo vea; Señor, que me conozca; ¡Ven Espíritu Santo!
Recurrirán a la Santísima Virgen, pidiéndole que interceda ante Dios nuestro Señor para que nos conceda esta gracia, que debe ser el fundamento de las otras. Para ello recitarán todos los días el “Salve Estrella del Mar”, y las letanías de la Santísima Virgen y del Espíritu Santo.
De la consideración de sí mismo
No debemos confiar de nosotros grandes cosas, porque muchas veces nos falta la gracia y la discreción.
Poca luz hay en nosotros, y rápidamente la perdemos por nuestra negligencia.
Y muchas veces no sentimos cuán ciegos estamos en el alma.
Muchas veces también obramos mal, y al tratar de excusarnos hacemos peor.
A veces nos mueve la pasión, y pensamos que es justo celo.
Reprendemos en los otros las cosas pequeñas, y tragamos las graves si son nuestras.
Muy a menudo sentimos y agravamos lo que de los otros sufrimos, y sin embargo no miramos cuánto enojamos a los otros.
El que bien y rectamente examinare sus obras, no tendrá que juzgar gravemente las ajenas.
Día 17º
(Repetir las tres oraciones de la primera parte)
Del juicio y las penas de los pecadores
Mira el fin de todas las cosas, y piensa cómo te sentirás delante de aquel juez justísimo, para el cual no hay cosa encubierta, ni se amansa con dádivas, ni admite excusas, sino que juzgará justísimamente.
¡Oh ignorante y miserable pecador! ¿Qué responderás a Dios, que sabe todas tus maldades, tú que a veces temes el simple rostro de un hombre airado o recio?
¿Por qué no te previenes para el día del juicio, cuando no habrá quién defienda ni ruegue por otro, sino que cada uno tendrá bastante que hacer por sí mismo?
Jesús dijo también a sus discípulos: “Había un hombre rico que tenía un administrador, y le vinieron a decir que estaba malgastando sus bienes. Lo mandó llamar y le dijo: “¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque yo no continuarás en ese cargo.”
El administrador se dijo: ¿Qué voy a hacer ahora que mi patrón me despide de mi empleo? Para trabajar la tierra no tengo fuerzas, y pedir limosna me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me quiten el cargo, tenga gente que me reciba en su casa.
Llamó a uno por uno a los que tenían deudas con su patrón, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi patrón? Le contestó: Cien barriles de aceite. Le dijo el administrador: Toma tu recibo, siéntate y escribe en seguida cincuenta. Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto le debes? Contestó: Cuatrocientos quintales de trigo. Entonces le dijo: Toma tu recibo y escribe trescientos.
El patrón admiró la manera tan inteligente de actuar de ese administrador que lo estafaba. Pues es cierto que los ciudadanos de este mundo sacan más provecho de sus relaciones sociales que los hijos de la luz. (Lucas 16, 1 – 8)
Día 18º
(Repetir las tres oraciones de la primera parte)
Dijo Jesús a sus discípulos: “Es imposible que no haya escándalos y caídas, pero ¡pobre del que hace caer a los demás! Mejor sería que lo arrojaran al mar con una piedra de molino atada al cuello, antes que hacer caer a uno de estos pequeños. Cuídense ustedes mismos.
Si tu hermano te ofende, repréndelo y si se arrepiente, perdónalo. Si te ofende siete veces al día y otras tantas vuelve arrepentido y te dice: ‘Lo siento’, perdónalo.”
Los apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor respondió: “Si ustedes tienen un poco de fe, no más grande que un granito de mostaza, dirán a ese árbol: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y el árbol les obedecerá.
¿Acaso tienen un servidor que está arando o cuidando el rebaño? Y cuando éste vuelve del campo, ¿le dicen acaso: ‘Entra y descansa’? ¿No le dirán más bien: ‘Prepárame la comida y ponte el delantal para servirme hasta que yo haya comido y bebido y después comerás y beberás tú’? ¿Y quién de ustedes se sentirá agradecido con él porque hizo lo que le fue mandado?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que les ha sido mandado, digan: “somos servidores que no hacíamos falta, hemos hecho lo que era nuestro deber”. (Lucas 17, 1 – 10).
Todas las cosas graves se deben padecer por la vida eterna
Hijo: No te quebranten los trabajos que has tomado por mí, ni te abatan del todo las tribulaciones; más bien que mi promesa te esfuerce y consuele en todo lo que viniere.
Yo basto para galardonarte sobre toda manera y medida.
No trabajarás aquí mucho tiempo, ni serás agravado siempre de dolores.
Espera un poquito y verás cuán pronto se pasan los males.
Vendrá una hora cuando cesará todo trabajo e inquietud.
Poco y breve es todo lo que pasa con el tiempo.
Día 19º
(Repetir las tres oraciones de la primera parte)
Le traían también niños pequeñitos para que los tocara, pero los discípulos empezaron a reprender a esas personas
Jesús pidió que se los trajeran, diciendo: “Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. En verdad les digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.”
Cierto hombre importante le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno, nadie más. Ya sabes los mandamientos: No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falsos testimonios, honra a tu padre y a tu madre.”
Pero él contestó: “Todo esto lo he cumplido ya desde joven”. Al oír esto, Jesús le dijo: “Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes, reparte el dinero entre los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después ven y sígueme”. Ante tal respuesta, el hombre se puso triste, pues era muy rico.
Al verlo, dijo Jesús: “¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios para los que tienen riquezas! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de Dios.” Los presentes dijeron: “¿Quién podrá salvarse entonces?” Jesús respondió: “Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.”
En ese momento Pedro dijo: “Ya ves que nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido.” Jesús respondió: “Yo les aseguro que ninguno dejará casa, esposa, hermanos, padre o hijos a causa del Reino de Dios sin que reciba mucho más en el tiempo presente y, en el mundo venidero, la vida eterna.” (Lc 18, 15 - 30)