“ CONSAGRACIÓN TOTAL A JESÚS POR MARÍA ”
San Luís María Grignion de Monfort
TERCERA PARTE (SEGUNDA SEMANA DE PREPARACIÓN)
TEMA: EL CONOCIMIENTO DE MARÍA
Los actos de amor, los afectos piadosos hacia la Santísima Virgen, deben siempre ir acompañados de un esfuerzo, de parte nuestra, por imitar sus virtudes...
Especialmente su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su continua oración mental, su mortificación en todas las cosas, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su pureza incomparable, su dulzura angelical y su sabiduría divina; que, como dice San Luis María Grignion de Montfort, constituyen “las diez virtudes principales de la Santísima Virgen”.
Tenemos que unirnos a Jesús por María, ésta es la característica de nuestra devoción; por lo tanto, San Luis María Grignion de Montfort nos pide que nos empleemos a fondo para adquirir un conocimiento de la Santísima Virgen.
María es nuestra soberana y nuestra medianera, nuestra Madre y nuestra Señora. Esforcémonos, pues, en conocer los efectos de esta Realeza, de esta Mediación y de esta Maternidad, así como las grandezas y prerrogativas que son los fundamentos o las consecuencias de ello.
Nuestra Santísima Madre también es perfecta –un molde en donde podemos ser moldeados para poder hacer nuestras sus intenciones y disposiciones—. Pero esto no lo conseguiremos sin estudiar la vida interior de María, o sea, sus virtudes, sus sentimientos, sus acciones, su participación en los misterios de Jesucristo y su unión con Él.
DIA 20 º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 21 º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 22 º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 23 º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 24 º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 25 º ORACIONES Y MEDITACIÓN
DIA 26º ORACIONES Y MEDITACIÓN
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Óyenos
Espíritu que procede del Padre y del Hijo, Ilumínanos y santifícanos
Espíritu del Señor, que al comienzo de la
Creación, planeando sobre las aguas las fecundaste, Ven a nosotros
Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, Ven a nosotros
Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas, V en a nosotros
Espíritu que das testimonio de Cristo, V en a nosotros
Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, Ven a nosotros
Espíritu que sobreviene a María, V en a nosotros
Espíritu del Señor que llena todo el orbe V en a nosotros
Espíritu de Dios que habita en nosotros V en a nosotros
Espíritu de sabiduría y de entendimiento V en a nosotros
Espíritu de consejo y de fortaleza V en a nosotros
Espíritu de ciencia y de piedad V en a nosotros
Espíritu de temor del Señor V en a nosotros
Espíritu de gracia y de misericordia V en a nosotros
Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad V en a nosotros
Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz V en a nosotros
Espíritu de humildad y de castidad V en a nosotros
Espíritu de benignidad y de mansedumbre V en a nosotros
Espíritu de multiforme gracia V en a nosotros
Espíritu que escrutas los secretos de Dios V en a nosotros
Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables V en a nosotros
Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma V en a nosotros
Espíritu en el cual renacemos V en a nosotros
Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, Ven a nosotros
Espíritu de adopción de los hijos de Dios V en a nosotros
Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, Ven a nosotros
Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos V en a nosotros
Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, Ven a nosotros
Sednos propicio, Perdónanos Señor
Sednos propicio, Escúchanos Señor
De todo mal, Líbranos Señor
De todo pecado, Líbranos Señor
De tentaciones e insidias del demonio , Líbranos Señor
De la presunción y desesperación , Líbranos Señor
De la resistencia a la verdad conocida , Líbranos Señor
De la obstinación y de la impenitencia , Líbranos Señor
De la impureza de la mente y del cuerpo , Líbranos Señor
Del espíritu de fornicación , Líbranos Señor
De todo espíritu del mal , Líbranos Señor
Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, Te rogamos óyenos
Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán, Te rogamos óyenos
Por tu advenimiento sobre los discípulos, Te rogamos óyenos
En el día del juicio, nosotros pecadores , Te rogamos óyenos
Para que así como vivimos del Espíritu,
obremos también por Él, Te rogamos óyenos
Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo,
no lo profanemos, Te rogamos óyenos
Para que viviendo según el Espíritu, no
cumplamos los deseos de la carne , Te rogamos óyenos
Para que no te entristezcamos a Ti, Espíritu
Santo de Dios, Te rogamos óyenos
Para que seamos solícitos en guardar la
unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, Te rogamos óyenos
Para que no creamos a todo espíritu, Te rogamos óyenos
Para que probemos a los espíritus si son de Dios, Te rogamos óyenos
Para que te dignes renovar en nosotros
el espíritu de rectitud, Te rogamos óyenos
Para que nos confirmes por Espíritu soberano, Te rogamos óyenos
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo , Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.
Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén .
Letanías de la Santísima Virgen
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad, Señor, ten piedad
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos
Dios Padre Celestial, Ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros
Trinidad Santa, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros
Santa María, Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros
Madre de Cristo, Ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros
Madre de la Divina gracia, Ruega por nosotros
Madre Purísima, Ruega por nosotros
Madre Castísima, Ruega por nosotros
Madre inviolada, Ruega por nosotros
Madre Virgen, Ruega por nosotros
Madre Inmaculada, Ruega por nosotros
Madre amable, Ruega por nosotros
Madre admirable, Ruega por nosotros
Madre del buen consejo, Ruega por nosotros
Madre del Creador, Ruega por nosotros
Madre del Salvador, Ruega por nosotros
Virgen Prudentísima, Ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, Ruega por nosotros
Virgen poderosa, Ruega por nosotros
Virgen clemente, Ruega por nosotros
Virgen fiel, Ruega por nosotros
Esclava del Señor, Ruega por nosotros
Espejo de justicia, Ruega por nosotros
Trono de sabiduría, Ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros
Vaso espiritual, Ruega por nosotros
Vaso honorable, Ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, Ruega por nosotros
Rosa Mística, Ruega por nosotros
Torre de David, Ruega por nosotros
Torre de marfil, Ruega por nosotros
Casa de oro, Ruega por nosotros
Arca de la alianza, Ruega por nosotros
Puerta del cielo, Ruega por nosotros
Estrella de la mañana, Ruega por nosotros
Salud de los enfermos, Ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, Ruega por nosotros
Consoladora de los afligidos, Ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, Ruega por nosotros
Reina de los ángeles, Ruega por nosotros
Reina de los patriarcas, Ruega por nosotros
Reina de los profetas, Ruega por nosotros
Reina de los apóstoles, Ruega por nosotros
Reina de los mártires, Ruega por nosotros
Reina de los confesores, Ruega por nosotros
Reina de las vírgenes, Ruega por nosotros
Reina de todos los santos, Ruega por nosotros
Reina concebida sin mancha original, Ruega por nosotros
Reina asunta a los cielos, Ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros
Reina de la paz. Ruega por nosotros
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo Ten misericordia de nosotros
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo .
Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de la salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.
Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.
Salve Estrella del mar
Salve Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
Quedando perpetuamente Virgen,
Feliz puerta del cielo.
Pues recibiste aquel Ave
De labios de Gabriel,
Ciméntanos en la paz,
Trocando el nombre de Eva.
Suelta las prisiones a los reos,
Da luz a los ciegos,
Ahuyenta nuestros males,
Recábanos todos los bienes.
Muestra que eres Madre,
Reciba por tu mediación nuestras plegarias
El que nacido por nosotros,
Se dignó ser tuyo.
Virgen singular,
Sobre todos suave,
Haz que libres de culpas,
Seamos suaves y castos.
Danos una vida pura,
Prepara una senda segura,
Para que, viendo a Jesús
Eternamente nos gocemos.
Gloria sea a Dios Padre,
Loor a Cristo Altísimo,
A los tres un solo honor. Amén.
Oración a Nuestra Señora, de
San Luis María Grignion de Montfort
Salve, María, amadísima Hija del Eterno Padre; Salve, María, purísima Madre de Dios Hijo, Salve, María, fidelísima Esposa del Espíritu Santo; Salve, María, mi amada Madre, mi amable Maestra, mi poderosa Soberana; Salve, gozo mío, gloria mía, mía por misericordia yo soy todo vuestro por justicia, pero todavía no lo soy bastante. De nuevo me entrego a Ti todo entero, en calidad de eterno esclavo, sin reservar nada, ni para mí, ni para otros.
Si algo ves en mí que todavía no sea tuyo, tómalo enseguida, te lo suplico y hazte dueña absoluta de todos mis haberes, para destruir y desarraigar y aniquilar en mi todo lo que desagrada a Dios y plantar y levantar y producir todo lo que os guste.
La luz de tu fe disipe las tinieblas de mi espíritu; tu humildad profunda ocupe el lugar de mi orgullo; tu contemplación sublime detenga las distracciones de mi fantasía vagabunda; tu continua vista de Dios llene de su presencia mi memoria, el incendio de caridad de tu corazón abrase la tibieza y frialdad del mío; cedan el sitio a tus virtudes mis pecados; tus méritos sean delante de Dios mi adorno y suplemento.
En fin, queridísima y amadísima Madre, haz, si es posible, que no tenga yo más espíritu que el tuyo para conocer a Jesucristo y entender sus divinas voluntades; que no tenga más alma que la tuya para alabar y glorificar al Señor; que no tenga más corazón que el tuyo para amar a Dios con amor puro y con amor ardiente como Tú.
No pido visiones, ni revelaciones, ni [dones] justos, ni contentos, ni aun [dones] espirituales. Para Ti el ver claro, sin tinieblas; para Ti el gustar por entero sin amargura; para Ti el triunfar gloriosa a la diestra de tu Hijo, sin humillación; para Ti el mandar a los ángeles, hombres y demonios, con poder absoluto, sin resistencia y el disponer en fin, sin reserva alguna de todos los bienes de Dios.
Esta es, divina María, la mejor parte que se te ha concedido, y que jamás se te quitará, que es para mi grandísimo gozo. Para mí y mientras viva, no quiero otro [gozo] sino el experimentar el que Tú tuviste: creer a secas, sin nada ver y gustar; sufrir con alegría, sin consuelo de las criaturas; morir a mi mismo, continuamente y sin descanso; trabajar mucho hasta la muerte por Ti, sin interés, como el más vil de los esclavos.
La sola gracia, que por pura misericordia te pido, es que en todos los días y en todos los momentos de mi vida, diga tres “amenes”: amén (así sea) a todo lo que hiciste en la tierra cuando vivías; amén a todo lo que haces al presente en el cielo; amén a todo lo que obras en mi alma, para que en ella no haya nada más que Tú, para glorificar plenamente a Jesús, en mi, ahora y en la eternidad. Amén
Récese también cada día, antes de todas las oraciones o después de ésta, EL SANTO ROSARIO (meditando profundamente, al menos los cinco Misterios Gozosos y los cinco correspondientes a cada día).
Rezar las cuatro oraciones –Letanías al Espíritu Santo, a la Santísima Virgen, Salve Estrella del Mar y la oración a la Virgen de San Luis María— y al menos cinco Misterios del Santo Rosario
“Fueron apresuradamente y hallaron a María y a José con el Niño acostado en un pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho del Niño. Todos los que escucharon a los pastores quedaron maravillados de lo que decían.
María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior.
Después los pastores regresaron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, tal como los ángeles se lo habían anunciado.
Cumplidos los ocho días, circuncidaron al Niño y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el ángel antes de que su madre quedara embarazada.” (Lc 2, 16-21).
“Cuando Jesús cumplió los doce años, subió también con sus padres a la fiesta, según el rito festivo. Al terminar los días de la fiesta regresaron, pero el Niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran.
Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un día. Después se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. Como no lo encontraran, se volvieron a Jerusalén en su búsqueda. Al tercer día lo hallaron en el templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas.
Sus padres se emocionaron mucho al verlo; su madre le decía: ‘Hijo ¿por qué nos has hecho esto? Tu Padre y yo, hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos'. Él les contestó: ‘¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre?'. Pero ellos no comprendieron esta respuesta.
Jesús entonces regresó con ellos, llegando a Nazaret. Posteriormente siguió obedeciéndoles. Su madre, por su parte, conservaba todas estas cosas en su corazón.
Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en y edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres”. (Lc 2, 42-52)
Rezar las cuatro oraciones –Letanías al Espíritu Santo, a la Santísima Virgen, Salve Estrella del Mar y la oración a la Virgen de San Luis María— y al menos cinco Misterios del Santo Rosario
La verdadera devoción a la Virgen
Para subir y unirse a Él, preciso es valerse del mismo medio de que Él se valió para descender a nosotros, para hacerse hombre y para comunicarnos sus gracias; y ese medio es “la verdadera devoción a la Santísima Virgen”.
Hay muchas devociones a la Virgen Santísima, y verdaderas: que no hablo aquí de las falsas.
Consiste la primera en cumplir con los deberes de cristiano, evitando el pecado mortal, obrando más por amor que por temor, rogando de tiempo en tiempo a la Santísima Virgen y honrándola como Madre de Dios, sin ninguna otra especial devoción para con Ella.
La segunda tiene para la Virgen más altos sentimientos de estima, amor, veneración y confianza; induce a entrar en las Cofradías del Santo Rosario y del escapulario, a rezar “la corona” o el Santo Rosario: a honrar las imágenes y altares de María, a publicar sus alabanzas, a alistarse en sus congregaciones.
Y todas estas devociones son buenas. Con tal de que nos abstengamos de pecar, buena es, santa y laudable; pero no tanto como la que sigue, para apartar a las almas de las criaturas y desprenderlas de sí mismas, a fin de unirlas a Jesucristo.
La tercera manera de devoción a la Santísima Virgen, de muy pocas personas conocida y practicada, es, almas predestinadas, la que os voy a descubrir.
Consiste en darse todo entero, como esclavo, a María y a Jesús por Ella; y además en hacer todas las cosas con María, en María, por María y para María.
Hay que escoger un día señalado para entregarse, consagrarse y sacrificarse; y esto ha de ser voluntariamente y por amor, sin encogimiento, por entero y sin reserva alguna; cuerpo y alma: bienes exteriores y fortuna, como casa, familia, rentas, etcétera, y bienes interiores del alma, a saber: sus méritos, gracias, virtudes y satisfacciones.
Rezar las cuatro oraciones –Letanías al Espíritu Santo, a la Santísima Virgen, Salve Estrella del Mar y la oración a la Virgen de San Luis María— y al menos cinco Misterios del Santo Rosario
Características de la verdadera Devoción a María:
Interior: La verdadera devoción a Nuestra Señora es interior; es decir, debe partir del espíritu y del corazón, nace dicha devoción de la estima que se hace de la Virgen, de la alta idea que se uno se ha formado de Ella y del amor que se le tiene.
Tierna: Es tierna, es decir, llena de confianza en la Santísima Virgen, como la de un niño para con su buena madre. Esta devoción es la que hace que un alma recurra a Ella en todas sus necesidades de cuerpo y espíritu con mucha sencillez, confianza y ternura.
Santa: Esta devoción a nuestra Señora es santa; es decir, que conduce a un alma a evitar el pecado y a imitar las virtudes de la Santísima Virgen; en particular, la humildad profunda, la fe viva, la ciega obediencia, la continua oración, su universal mortificación, la pureza incomparable, la caridad ardiente, la heroica paciencia, la dulzura angelical y la divina sabiduría. Tales son las diez principales virtudes de la Santísima Virgen.
Constante: Es constante, es decir, afirma a un alma en el bien y la lleva a no abandonar fácilmente las prácticas de devoción; la hace animosa para oponerse al mundo y sus costumbres y sus máximas, a la carne con sus apetitos y sus pasiones y al demonio en sus tentaciones; de modo que una persona verdaderamente devota a la Santísima Virgen no es inestable, melancólica, escrupulosa ni miedosa.
Desinteresada: La verdadera devoción a Nuestra Señora es desinteresada; es decir, inspira al alma a que no se busque a sí misma; sino sólo a Dios, en su Santísima Madre. Un verdadero devoto de María no ama a esta augusta Reina por espíritu de lucro y de interés, ni por su bien temporal ni espiritual, sino únicamente porque merece ser servida, y Dios merece ser servido solo en Ella.
Rezar las cuatro oraciones –Letanías al Espíritu Santo, a la Santísima Virgen, Salve Estrella del Mar y la oración a la Virgen de San Luis María— y al menos cinco Misterios del Santo Rosario
En qué consiste “la perfecta Consagración a Jesús por María”.
Toda vez que nuestra perfección consiste en estar conformes, unidos y consagrados a Jesucristo, la más perfecta de todas las devociones es, sin duda alguna, la que nos conforma, une y consagra más perfectamente a este acabado modelo de toda santidad.
Y puesto que María es, entre todas las criaturas, la más conforme a Jesucristo, es lógico que, entre todas las devociones, la que Consagra y conforma más un alma a Nuestro Señor, sea la devoción a la Santísima Virgen, su Santa Madre.
Asimismo, cuanto más se consagre un alma a María, más se unirá con Jesucristo y, he aquí por qué la perfecta Consagración a Jesucristo no es otra cosa que una perfecta y entera Consagración de si mismo a la Santísima Virgen, y ésta es la devoción que yo enseño; o con otras palabras, una perfecta renovación de los votos y promesas del santo Bautismo
Consiste, pues, esta devoción en entregarse enteramente a la Santísima Virgen para ser todo de Jesucristo por medio de María. Es menester entregarle: primero, nuestro cuerpo con todos su sentidos y sus miembros; segundo, nuestra alma con todas sus potencias; tercero, nuestros bienes exteriores, o sea nuestra fortuna presente y futura; cuarto, nuestros bienes interiores y espirituales, o sea nuestros méritos, nuestras virtudes y nuestras buenas obras pasadas, presentes y futuras; en una palabra: todo lo que tenemos en el orden de la naturaleza y en el orden de la gracia, y todo lo que lleguemos a tener en lo porvenir en el orden de la naturaleza, de la gracia y de la gloria, y esto sin reserva ninguna, ni de un céntimo, ni de un cabello, ni de la menor buena obra, y además por toda la eternidad, y sin pretender ni esperar ninguna otra recompensa de nuestra ofrenda y de nuestros servicios, que la honra de pertenecer a Jesucristo por María y en María, aun cuando esta amable Señora no fuere, como lo es siempre, la más reconocida de todas las criaturas.
Rezar las cuatro oraciones –Letanías al Espíritu Santo, a la Santísima Virgen, Salve Estrella del Mar y la oración a la Virgen de San Luis María— y al menos cinco Misterios del Santo Rosario
Esta devoción es un camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Dios, que es la perfección cristiana. Es un camino fácil: Es un camino que Jesús ha recorrido viniendo a nosotros y en el que no se encuentra ningún tropiezo para llegar a El.
Es verdad que es posible llegar a la unión con Dios por otros caminos, pero será pasando por muchas más cruces y extraños desfallecimientos, y a través de muchas más dificultades, penosísimas de vencer.
Es un camino corto: Esta devoción a la Santísima Virgen es un camino corto para hallar a Jesucristo, ya sea porque en él no hay extravíos, ya sea porque, como acabo de decir, por él se camina con más gozo y facilidad y, por tanto, con más prontitud.
Se avanza más en poco tiempo de sumisión y de dependencia de María, que en años enteros de propia voluntad y de apoyo sobre sí mismo.
Es un camino perfecto : Esta devoción a la Santísima Virgen es una senda perfecta para ir a unirse a Jesucristo, toda vez que la divina María es la más perfecta y la más santa de las puras criaturas, y que Jesucristo, que vino perfectamente a nosotros, no tomo otro camino para su grande y admirable viaje.
El Altísimo, el Incomprensible, el Inaccesible, El que es, ha querido venir a nosotros, pequeños gusanos de la tierra que nada somos. ¿Cómo se ha obrado esto? El altísimo ha descendido perfecta y divinamente por María hasta nosotros sin perder nada de su Divinidad y de su Santidad, y por María deben los más pequeños subir perfecta y divinamente al Altísimo sin temor alguno.
Es un camino seguro: Esta devoción a la Santísima Virgen es un camino seguro para ir a Jesucristo y adquirir la perfección uniéndose a Él. Porque esta práctica que enseño, no es nueva; es tan antigua, que no se pueden marcar sus principios. Y no se la podría condenar sin trastornar los fundamentos del cristianismo.
Consta, pues, en conclusión, que esta devoción no es nueva, y que si bien no es común, será tal vez porque es demasiado preciosa para ser saboreada y practicada por todo el mundo...
Como quiera que fuere, esta devoción es un medio seguro para ir a Nuestro Señor, porque es propio de la Santísima Virgen el conducirnos seguramente a Jesucristo, como lo es de Jesucristo llevarnos seguramente al Padre Eterno.
Rezar las cuatro oraciones –Letanías al Espíritu Santo, a la Santísima Virgen, Salve Estrella del Mar y la oración a la Virgen de San Luis María— y al menos cinco Misterios del Santo Rosario
Efectos maravillosos de esta devoción
Estad pues seguros de que si sois fieles a las prácticas interiores y exteriores de esta devoción que os voy a marcar a continuación, tendrán lugar los efectos siguientes:
Efecto primero: El espíritu Santo os dará por María, su amada Esposa, luz para conocer lo malo de vuestro fondo, vuestra corrupción y vuestra incapacidad para todo bien.
Si Dios no es su principio, como autor de la naturaleza y de la gracia, y por consecuencia de este conocimiento, os despreciaréis y no pensaréis en vosotros sino con horror. En fin, la humilde María os hará participes de su profunda humildad, la que os hará, despreciándoos, que no despreciéis a nadie y deseéis que os menosprecien.
Efecto segundo: La Santísima Virgen os dará parte de su fe, que fue sobre la tierra más grande que la fe de todos los patriarcas, de los profetas, de los apóstoles y de todos los santos.
Efecto tercero: Esta Madre del Amor Hermoso quitará de vuestro corazón todo escrúpulo, todo temor servil y desarreglado.
Efecto cuarto: La Santísima Virgen os llenará de una gran confianza en Dios y en Ella misma porque ya no os acercaréis a Jesucristo por vosotros mismos sino por medio de esta buena Madre.
Efecto quinto: El alma de la Santísima Virgen se os comunicará para glorificar al Señor. Su espíritu entrará en el lugar del vuestro, para regocijarse en Dios, su Salvador, siempre que seáis fieles a las prácticas de esta devoción.
Efecto sexto: Si cultivamos bien a María, que es el árbol de la vida en nuestra alma, siguiendo con fidelidad la práctica de esta devoción, Ella dará su fruto en su tiempo, y este fruto suyo es Jesucristo.
Efecto séptimo: Por medio de esta práctica, fielísimamente observada, daréis a Jesucristo más gloria en un mes, que de ninguna otra manera, por más difícil que sea, en muchísimos años.
Rezar las cuatro oraciones –Letanías al Espíritu Santo, a la Santísima Virgen, Salve Estrella del Mar y la oración a la Virgen de San Luis María— y al menos cinco Misterios del Santo Rosario
Si queréis comprender a la Madre, dice un santo, comprended al Hijo, pues es una Madre digna de Dios: Que aquí toda lengua enmudezca, para demostrar que la divina María ha estado desconocida hasta ahora, y que es una de las razones por las cuales Jesucristo no es conocido como debe serlo.
Sí, como es cierto, el Reino de Jesucristo ha de venir al mundo, no será sino consecuencia necesaria del conocimiento del Reino de la Santísima Virgen María, que le trajo al mundo la vez primera y le hará resplandecer en la segunda venida.
Confieso con toda la Iglesia que, no siendo María sino una pura criatura salida de las manos del Altísimo, comparada con la Majestad infinita es menos que un átomo, o más bien nada, puesto que sólo Dios Es quien Es, y por consiguiente, confieso que este gran Señor, Ser soberano y absoluto, ni ha tenido ni ahora tiene necesidad alguna de la Santísima Virgen para hacer su Voluntad Santísima y para manifestar su gloria. Basta que Dios quiera, para que todo se haga.
Digo, sin embargo, que así y todo, habiendo querido Dios empezar y concluir sus más grandes obras por la Santísima Virgen desde que la formó, es de creer que no cambiará de conducta en el transcurso de los siglos, pues es Dios y no varia en sus sentimientos ni en su proceder.
María es la Reina del cielo y de la tierra por la gracia, como Jesús es Rey por naturaleza y por conquista; pues el Reino de Jesucristo consiste principalmente en el corazón y en el interior del hombre, según estas palabras: “El Reino de Dios está dentro de vosotros”.
Del mismo modo, el Reino de la Santísima Virgen está principalmente en el interior del hombre, es decir, en las almas, y en las almas es en donde principalmente es más glorificada con su Hijo que en todas las criaturas visibles, y podemos llamarla con los santos, Reina de los corazones.