SANTORAL DEL DIA

26 DE FEBRERO
SAN PORFIRIO, Obizpo de Gaza
420

Porfirio, natural de Tesalónica en Macedonia, era de una noble y adinerada familia. El deseo de renunciar al mundo le hizo abandonar su país a la edad de veinticinco años, en el año 378, para pasar por Egipto, donde se condagró a dios en un famoso monasterio en el desierto de Scete. Después de permanecer allí cinco años, marchó a Palestina para visitar los santo lugares de Jerusalén. Después de esto tomó como residencia una cueva cerca de Jordania, donde pasó otros cinco años en gran austeridad, hasta que cayó enfermo, cuando una complicación de malestares le obligó a regresar a Jerusalén.

Allí no dejo de visitar diariamente todos los santos lugares, apoyándose en un bastón, ya que estaba demasiado débil como para permanecer erguido. Ocurrió en aquel tiempo que Marcos, un asiático, vino a Jerusalén con el mismo propósito. La devoción de Porfirio fue tan edificante para él que se apresuro a ofrecerle ayuda, que Porfirio rechazó diciendo, "No es justo que yo, que vine a pedir pérdon por mis pecados, sea aliviado por alguien." Su confianza nunca le abandonó. La única cosa que le afligía era que su fortuna no se había vendido en beneficio de los pobres. Solicitó a Marcos que hiciera esto por él, quien por lo consiguiente partió a Tesalonica y regresó a Jerusalén a los tres meses. Porfirio se encontraba ahora tan recuperado que Marcos apenas reconoció en él a la misma persona. Con respecto al dinero que Marcos había traido, lo distribuyó entre los necesitados, de manera que se rebajó a trabajar para su sustento diario. Por tanto, aprendió a ahcer zapatos y curtir el cuero. Llevó esta vida hasta sus cuarenta años, cuando el obispo de Jerusalén le ordenó sacerdote en el año 393 y fue elegido obispo de Gaza en el 396.

Allí hubo en aquel año una gran sequía, que los paganos imputaron a la llegada del nuevo obispo cristiano. Como no llovió durante los dos meses siguientes a la llegada de Porfirio, los idólatras se reunieron para hacer súplicas a Marnas, a quien ellos tambien llamaban señor de las lluvias. Los cristianos, por orden de su obispo, salieron en procesión hacia la iglesia de San Timoteo, pero al regresar a la ciudad encontraron las puertas cerradas contra ellos. En esta situación, los cristianos, y Porfirio por encima del resto, se dirigieron al todopoderoso con redoblado fervor; cuando al poco tiempo cayó tal cantidad de lluvia que los paganos abrieron las puertas y acompañaron a los cristianos a la iglesia.

El buen obispo empleó el resto de su vida en los deberes pastorales; y aunque vivió para ver la ciudad libre de la mayoria de los paganos restantes, hubo siempre suficientes para sufrir por los que continuaban obstinados en sus errores. Murió en el año 420, teniendo setenta años de esas, el 26 de febrero.

 

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