BIOGRAFIA DE NUESTRA MADRE FUNDADORA.

Catalina Rivas Graña nació en la ciudad de La Paz-Bolivia, el 25 de Noviembre de 1944. Hija de Eduardo Rivas Ugalde y Maria Julia Graña L, de Rivas, vivió en este hogar junto a sus dos hermanos menores: Ricardo Eduardo y Carlos Humberto.
A muy temprana edad contrajo matrimonio en el cual tuvo dos hijos: Tatiana y Francisco Rico toro Rivas, éste último, es actualmente Director General de nuestro apostolado.
Transcurre su vida entre la política y sus actividades laborales, durante 30 años, es secretaria ejecutiva de varias empresas. Posteriormente, será invitada por el señor Arzobispo de Cochabamba, Bolivia, a trabajar en la preparación del VI Congreso Eucarístico Mariano de los países bolivarianos, a realizarse en esa ciudad en el año 1997,
El Señor la llama a fundar un grupo que con el tiempo será el Apostolado de la Nueva Evangelización, respondiendo a la invitación del Sto. Padre Juan Pablo II, en compañía de su Director Espiritual, el Padre Renzo Sessolo Chies, SDB, fundan esta Asociación Privada de Fieles que recibirá el reconocimiento de la Iglesia local en el mes de mayo del año 1999, con la aprobación de sus Estatutos.
A partir de este llamado y confiando plenamente en la Providencia de Dios y su guía, nuestros fundadores comenzaron a Evangelizar en diferentes lugares del mundo. Muchos son los viajes que realizan dando conferencias y es a través del testimonio de vida y de la Palabra escuchada o leída, que los corazones se sensibilizan, las mentes se movilizan y las voluntades se aúnan en torno a la Gran Cruzada del Amor y la Misericordia que nuestro Apostolado promueve.
No pocos son los sufrimientos y vicisitudes que tiene Catalina que sufrir, como todo fundador. Pero Dios, en su Bondad Infinita, ha ido protegiendo esta obra que, como muchas, debía pasar por el fuego del crisol.
Con el tiempo y entre los frutos que habrá de dar el Apostolado de la Nueva Evangelización, surge la parte más sublime de la obra, la fundación de una comunidad que irá camino de un Instituto de vida consagrada. Es así que después de más de un año de intensa oración y discernimiento, el 29 de Abril del 2006, Catalina se reúne con 5 jóvenes, en un retiro semanal, del cual nace el Instituto Stella Maris.
Posteriormente nos trasladamos a la ciudad de Mérida, Yucatán en la república Mexicana, donde vivimos en comunidad, bajo la guía de Jesús y la Virgen María en la espiritualidad y carisma propios del Instituto. Estamos en proceso de fundación.
Catalina, al momento, asistida por varios sacerdotes, se dedica a la oración y a guiar nuestras almas y la de nuestros hermanos mayores del Apostolado, asentados en diferentes lugares del mundo.